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Comentario a Tiempo

La amistad y por consecuencia los amigos (IV)

Teodoro Rentería Arroyave

La amistad y por consecuencia los amigos (IV)

Periodismo

Marzo 02, 2022 17:43 hrs.
Periodismo Nacional › México Ciudad de México
Teodoro Rentería Arroyave › Noticias Valle de México

CUARTA Y ÚLTIMA PARTE

Concluimos la serie ’La Amistad’, es decir la difusión del artículo correspondiente de la simbiosis que lograron las revistas ’El Español’ y ’Cultura’ de la autoría del colega madrileño Rafael Narbona Fernández del Cueto que titula ’La amistad según Aristóteles’ con el siguiente apóstrofe: ’Sin amigos, nuestra existencia siempre estará incompleta, pero el afecto no debe oscurecer la pasión por la verdad’. He aquí el epílogo, concluyente de lo que es saber ser amigo:

’‘La amistad’ -nos amplía el concepto Aristóteles-, ‘es algo que nos permite objetivar nuestros afectos y explorar nuestro interior. Se parece a una obra de arte, que siempre obedece al impulso de hacer el bien, purificando las pasiones mediante la experiencia estética’.

En ese sentido, la amistad es una forma de amor a uno mismo, pues no es posible mejorar sin experimentar apego hacia nuestro propio yo y buscar su plenitud. ‘El hombre bueno debe ser amante de sí mismo porque se ayudará a sí mismo haciendo lo que es noble y será útil a los demás’.

El hombre bueno se guía por el intelecto, que le revela que vivir noblemente siempre es mejor que entregarse a los placeres efímeros. Al realizar ‘una acción hermosa y grande’, como dar la vida por la patria o los amigos, ‘elige para sí el bien mayor’.

La convivencia con los hombres buenos es un inmejorable estímulo para la virtud. ‘La vida es buena por naturaleza’, pero a veces lo olvidamos.

La cercanía de amigos de espíritu noble y justo nos permite vivir otras vidas, salir de nosotros mismos y enriquecernos con las virtudes ajenas. En los momentos de infortunio, su proximidad nos alivia, pero no debemos esperar que gimoteen con nosotros –algo que Aristóteles considera propio de mujeres y hombres débiles-, sino que nos acompañen con serenidad, compartiendo nuestra pena dignamente.

Hemos perdido la mayor parte de la obra de Aristóteles. Solo conservamos los apuntes que escribía para preparar sus clases y unos pocos tratados, como la Ética a Nicómaco. Sabemos que escribió diálogos con forma literaria, semejantes a los de Platón. Cicerón dijo que la obra del fundador de la Academia era ‘plata’ y la de Aristóteles, ‘oro’, un hilo dorado que deslumbraba con su belleza y elegancia.

Las páginas dedicadas a la amistad corroboran que su juicio no era desatinado. ¿Podemos concluir algo sobre esas enseñanzas, que han sobrevivido a las contingencias de la historia y la criba del tiempo?

Pienso que sí. La vida no es caos y azar, sino algo bello y digno de estima, como lo demuestra la existencia de la amistad. Sin amigos, nuestra existencia siempre estará incompleta, pero el afecto no debe oscurecer la pasión por la verdad.

La filosofía es un esfuerzo de comprensión, no una forma de acomodarnos a las circunstancias. De todas formas, la verdad no nos impone romper con los amigos. Podemos discrepar sin que eso menoscabe el aprecio. Solo debemos ser intransigentes con el mal. No podemos amar a los malvados. Nos lo impide el compromiso con el bien, que es la esencia de una filosofía correctamente orientada.

Aristóteles no escribió solo para sus conciudadanos. Sus palabras sobre la amistad son un aldabonazo en el porvenir. Lejos de haber caído en el olvido, siguen escuchándose como ese rumor áureo del que habló Cicerón, recordándonos que nuestra civilización se forjó en Atenas, esa pequeña ciudad donde el espíritu sopló con la delicadeza de una lira y la fuerza de una tempestad’.

Lo dicho: los parientes son accidentes, hacer amigos es lo grandioso de la vida cuando se funda en la verdad y en el bien, no en la mentira y la maldad. Sublime cuando los parientes: padre e hijos, hermanos, primos y demás familiares se reconocen como amigos. ¡Qué legado de la sabiduría aristotélica! La enseñanza la tuve en casa, mi padre fue mi primer amigo.


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